Monday, July 14, 2014

Las Memorias del Taxista Millonario

Ojala hubiese tomado una foto, pero a veces en el anonimato de la noche la gente puede hablar mejor, especialmente cuando van manejando.

Era un Jamaiquino, probablemente de 41 años de edad, tenía un acento que no logre identificar si era de Kingston o de Hays, pero siempre que lo vuelva a ver recordare al taxista del vehículo 939 como otra persona más en la que la población Afro en la Florida es representada por el sistema que se vive.

De pronto, el discurso de George Wallace en la posesión de Gobernador de Alabama en 1963, sigue estando en el imaginario de la gente a lo largo del país. La realidad Afro en los Estados Unidos es en cierto punto extremadamente negativa, ya que uno no requiere estadísticas para poder darse cuenta.

El taxista 939, en los 15 minutos de paseo el sábado pasado me pude dar cuenta que la realidad para muchos del sueño americano es más que una simple pesadilla social, en donde no hay promesas divinas pero si todo los menú de un dólar que puedas comer.

El taxi estaba algo sucio, al menos el aire estaba prendido, había envolturas de McDonald's en todo el piso, debí haber bajado de ese taxi y haber pedido otro, pero aparte del cansancio y la curiosidad mórbida de poder analizar a una persona que me llamó la atención, opté por seguirle la corriente.

Usualmente cuando un taxista se queja que tiene hambre, aunque vea las envolturas, no lo confrontó llamó a la central, y me salé el paseo gratis; pero en la simple curiosidad mórbida de poder analizarlo sencillamente le seguí la corriente hasta el final, interrogándolo hasta mi destino.

La realidad de 939, es la realidad que muchos Afro-Americanos viven, una realidad de comodidad basada en las ayudas gubernamentales y la discriminación racial a nivel laboral, escolar y social. La primera vez que llegue al país, en mis primeras dos semanas, de la boca de una prima que nunca había conocido, y que dudo hasta el día de hoy que sea prima mía, siempre decía "Los negros siempre son los más sucios y nunca confíes en uno."

Mi problema, más allá de esas palabras es que yo no confió en la gente, y en una ironía mi supuesta prima tenía ínfulas que ella era Alemana, blanca de ojos azules.

Acá en Tampa, hay varios barrios en los que uno se da cuenta de la desigualdad social; realmente Norte América no es la tierra de las oportunidades, al menos que las busques; pero, si hay oportunidades del gobierno en las que pueden poner a uno estancado por la comodidad.

939, me parecía un sujeto patético, un moreno de dos metros, con voz grave y suplicando dinero, suplicando dinero que me percaté que debajo del asiento del pasajero tenía latas de Budweisser light. Así como el taxista, cuando hace un par de años fui a las oficinas del seguro social cuando mi vida se vino abajo, me percaté que la mayoría de los que estaban reclamando ayudas eras Afro-Americanos.

Habían mujeres que iban con una camada de hijos, me enteré un par de años después que el gobierno les paga por la alimentación y vivienda, mientras sigan pariendo. Esto no es algo de la administración de Obama, pero que va mas allá con la administración de Reagan, de la cual no solo de la cual creó una discriminación consistente contra los negros pero al igual que otras minorías que hasta el día de hoy perdura.

El taxista me dejo en la gasolinera que me queda cerca la casa; un 7-11 que a veces se ven sujetos y mujeres de dudosa procedencia pero que al mismo tiempo es conveniente porque está cruzando la calle y venden buenas donas que uno puede conseguir a cualquier hora del día.


Le di el dinero, cosa que no debí haber hecho porque el aliento le apestaba a alcohol barato, sin mencionar que le regalé un helado, pero de lo único que me arrepiento es que el paseo no hubiera durado un poco más de tiempo para poder entrevistarlo y hacer una crónica con mas detalle.

2 comments:

  1. Jo te salvastes que no se chocaron si el chombo estaba ebrio jop!!

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