Tuesday, March 18, 2014

La Muerte de La Tierra (Cuento Corto)

La Muerte de La Tierra

Por: Gustavo Calvo
En algún punto esos seres que nacieron en la pequeña canica azul departieron hacía el infinito. La estación Stanford estaba ubicada a lo lejos, a la distancia perfecta de un sistema solar que estaba muriendo.
Los últimos restos de los planetas, de las sondas, de la colonización del espacio, de las ideas del Profeta Asimov estaban ahí, estaban en ese pedazo del cosmos. La grandeza de lo que fue la humanidad en el pasado, estaba siendo consumida por el gigante rojo que alguna vez dio vida. Fue por eso que la humanidad emigró hacía otros mundos, que llevó la supervivencia hasta el más allá.
Fátima estaba oyendo algunos de los astrofísicos y cosmólogos acerca de los posibles desenlaces cuando terminara de engolfar a los planetas restantes, pero aun faltaba tiempo y algunas centurias para saberlo. Para ella, lo único que había era melancolía porque la cuna de las diferentes civilizaciones alrededor del Supercumulo de Virgo estaba a punto de ser extinguida.
La melancolía era relativa, ya que en algún punto de hace cinco mil años la tierra se torno caliente, casi imposible de vivir. Los últimos humanos emigraron a Gliese 667C alrededor de la ultima Década del Gran Exilio. El viaje intergaláctico había sido perfeccionado siglos antes gracias a la religión de la ciencia. Las puertas del espacio permitieron acceder a un punto que los científicos denominaron Exo-Espacio.
El Exo-Espacio termino siendo una autopista unica; ya que le dio a la humanidad la capacidad de expandirse al viajar 10.6 trillon Parsecs en menos de dos días terrestres, abrió las puertas a diferentes mundos y aún así la humanidad siempre estuvo ligada a ese pequeño mundo que se perdió en la inmensidad de las galaxias.
En el modulo de observación de la estación, unos pocos privilegiados estaban viendo el espectáculo, que al final cuando traería renacimiento y destrucción con una estrella de neutrones. La grandeza y la tragedia de una civilización, estaba llegando a su fin. La tristeza de Fátima era evidente, con su jihab que estaba adornado con un mapa de la constelación de Orion solo hacía resaltarle las lagrimas que le corrían los ojos.
Ella no dejaba de pensar en todo el bien inmaterial perdido, y aunque con los avances tecnológicos se habían podido replicar diferentes estructuras, lo que alguna vez fue preservado, lo que alguna vez se perdió en el tiempo, ya había desaparecido con la desintegración de la Tierra.
En el modulo habían mas gritos de alegría por el espectáculo que cualquier otra emoción, ya no había un planeta, solo quedaron trozos de basura cósmica, había un vacio que muchos no se percataron.  Fátima se acerco a la ventana, el frio que había en la nada parecía que había sido reemplazado por un calor que empezó a ocupar la topología del espacio.
No era una reacción química, se preguntó ¿Era la esencia del planeta que falleció?, no sabía con certeza como contemplar la metafísica, ya que los mitos y religiones de la humanidad habían evolucionado con las diferentes civilizaciones que habían colonizado los diferentes planetas.
El tiempo de repente dejó de existir, se sintió tan insignificante ya que realizó que los logros de la humanidad eran nada, nada en comparación con la belleza y la destrucción del caos.

Cerró los ojos y se imaginó lo que en algun momento la Tierra fue, lo que la humanidad será y ese punto en que por orden natural todo dejara de existir; una entropía en donde todos los logros serian los recuerdos de una maraña infinita donde la historia volvería otra vez.   

No comments:

Post a Comment